Del suelo al techo e incluso en los libros... los colores estaban por todas partes en la Edad Media.
Piense en el trabajo de los monjes iluminadores y sus técnicas de pigmentación. Imagínese una abadía con suelos cubiertos de pavimento coloreado. Acompañado por un guía, sus pasos le llevarán desde el claustro hasta la iglesia abacial, pasando por una pequeña capilla románica cuyas puertas se le abrirán por acuerdo especial.