Después de Toulouse, Albi, Montauban... ¡la señorita Grumpy llega a Moissac! Con anécdotas picantes, un humor irónico y una visión inesperada de la historia, este recorrido fuera de lo común promete sorprender y deleitar.
Una forma original y descarada de redescubrir la abadía con otros ojos... y una sonrisa en la cara.